sábado, mayo 11, 2019

Trabajando bajo presión

No es raro encontrar ofertas de empleo donde como parte de las habilidades requeridas se pide trabajar bajo presión. Esto generalmente es una bandera roja. Puede ser un lugar en el que no hay un proceso definido para realizar las cosas o que los tiempos estimados son muy optimistas y por lo tanto se necesita sacar el trabajo para "ayer".

En las empresas chicas es común que haya presión por sacar el trabajo rápido. En una empresa grande es fácil pasar semanas sin trabajar y que apenas se note; pero en empresas chicas, donde el dinero y el personal es menor, es más notorio cuando el trabajo no se termina a tiempo.

Aún cuando se haya planeado todo a detalle siempre hay cosas que se salen del plan, por ejemplo: puede ser que un cliente no entrego la información a tiempo, que el trabajo era más complicado de lo esperado, el resultado que el cliente esperaba era otro y ahora necesita que se haga de otra manera lo antes posible y esto nos va afectar la fecha de entrega final, etcétera. No se puede asegurar que las cosas van a salir bien siempre y eso es parte del trabajo, no te enojes, míralo como parte del proceso. Puede ser fácil apuntar a la persona culpable de que las cosas no hayan salido bien y concentrarse en eso; pero si te concentras en eso puedes sentir frustración por pensar que tienes que pagar (con tu trabajo y tiempo) los errores de alguien más. Piensa que es un trabajo en equipo, si algo salió mal es parte del trabajo, no es algo personal.

Puedes llegar a sentir que todo urge; sentir una presión por terminar todo a la carrera, que debes apurarte para entregar. Ante estos escenarios es necesario que haya tranquilidad con la presión. Con esto no me refiero a tener un actitud desdeñosa; sino a tener una actitud calmada.


Para sentirte cómodamente con la presión debes despegarte del problema. Ve la situación como si fuera un problema que le pasa a alguien más. En ocaciones es más fácil ver la solución de los problemas de los demás. A veces es obvio como resolver el problema; pero estamos tan metidos en el problema y presionados por resolverlo que puede ser que no vemos las soluciones que están frente a nosotros. Si ves el problema desde una perspectiva despegada entonces puedes ver el problema con una actitud tranquila (como si no fuera tu problema). No siempre es fácil despegarse del problema, es cuestión de seguir practicando.

Es importante conocer las causas del problema para poder encontrar una solución. Es necesario, al buscar estas causas no concentrarnos en culpables. No se trata de ver qué persona tuvo la culpa del problema donde nos encontramos. La idea de buscar causas es entender el problema, la idea no es apuntar dedos ni estarse quejando, las quejas no ayudan, solo harán que te sientas peor. Una vez que entiendes el problema, con una buena actitud, puedes concentrate en la solución.

Debes verte como la solución al problema y hacer el trabajo necesario para arreglarlo, un paso a la vez porque no siempre se puede arreglar todo al mismo tiempo, procura que tu solución no sea trabajar toda la noche. Atendiendo el problema con calma; pero progresando en la solución es lo que puedes hacer. Siempre manteniendo la calma.

Sentirse a gusto con la presión es una habilidad de valor, si tomas esto en cuenta, esa oferta de empleo que pide que sepas trabajar bajo presión puede no ser tan mala, siempre y cuando la remuneración sea la adecuada. Trabajar bajo presión no tiene que ser estresante para ti. Si los clientes o jefes están presionados es problema de ellos. No se trata de que no te importe o que seas indiferente a sus necesidades, se trata de que mantengas la calma para pensar claro y dar soluciones. Y que logres disfrutar tu trabajo porque estás haciendo tu mejor esfuerzo por solucionar problemas. Solucionar problemas puede ser divertido.

domingo, enero 13, 2019

¿Cuándo lo tengo que terminar?


Me ha pasado que le pido a alguien que me ayude con cierta tarea de desarrollo de software y me pregunta que cuándo lo tiene que terminar. Mi respuesta generalmente es: "lo antes posible"; pero la persona que va a hacer el trabajo es quien debería de decirme cuándo considera que va a estar listo, claro que su respuesta debe estar justificada. Tampoco se trata de que invente un número.

Parece que estamos acostumbrados a que alguien más nos diga para cuándo ocupa lo que nos pide y nosotros ya veremos como le hacemos para cumplir con esa fecha. Quizás sea que esta costumbre la tenemos porque así se nos enseña en la escuela. Se nos pide un proyecto de tarea y se nos da una fecha de entrega. Es curioso; pero generalmente desarrollar el proyecto se toma todo el tiempo que tenemos... ni más, ni menos.

Se nos enseña que la persona que pide el trabajo nos dirá para cuándo lo quiere listo. No nos enseñan que como profesionales, somos nostros, los que debemos dar estimados.

Lo hacemos, también, porque al preguntar en cierta forma estamos evadiendo la responsabilidad de entregar algo completo en la fecha dada. Porque podemos alegar después que no quedó completo por falta de tiempo y sentir que no fue nuestra culpa. Podríamos decir que nos da miedo equivocarnos.

Si hacemos seguido eso que nos da miedo, después ya no nos dará miedo. Podemos intentar hacer estimados seguido.  Al principio es normal equivocarse, puede que seamos muy optimistas y después darnos cuenta que es más trabajo del previsto. Aun así debemos seguir practicado estimar el trabajo que nos piden. Incluso cuando no hay fecha límite, pensemos en: "¿Qué tengo que hacer y cuánto tiempo me tomará cada tarea?". De ese modo vamos practicando y podemos revisar al final del proyecto si tomamos en cuenta (en la estimación original) todo el trabajo que en realidad tuvimos que realizar.

La próxima vez que nos pidan un proyecto, recordaremos esos detalles que se nos pasaron en el proyecto anterior y los tomaremos en cuenta. Así cada vez, la estimación será más apegada a la realidad y en lugar de preguntar para cuándo, ahora nosotros daremos la fecha aproximada en que puede estar listo eso que nos piden, claro que siempre agregando algo de margen para los imprevistos.