lunes, enero 14, 2013

Comunidades de Profesionales

En Tijuana, donde vivo, hay varios grupos de usuarios (comunidades de desarrolladores de software). Son organizados sin fines de lucro, con el fin de compartir el conocimiento entre colegas.

Algo que he notado, en algunas de estas comunidades, es la falta de participación de los desarrolladores. En varias reuniones de los diferentes grupos se ve a las mismas personas participando, ya sea como presentador o asistente. Hay ocasiones que las reuniones son organizadas en escuelas y es entonces cuando se ve una gran asistencia; pero principalmente formada por estudiantes. ¿Por qué no asisten más profesionales a las reuniones?

Una razón puede ser que no les gusta el horario. O es muy temprano y por lo tanto es en hora de trabajo o es tarde y prefieren ir a casa a descansar que tener que esperar a que sea la hora de la reunión. Parece que el horario “ideal” es justo saliendo del trabajo y no es el mismo para todos.

No saben que existe la comunidad. Si no saben que el grupo de usuarios existe y que se reúnen cada cierto tiempo, es casi imposible que asistan. Para remediar esto necesitamos mayor difusión, quizás no solo en las redes sociales sino acercándose, como comunidad, a las empresas. Las empresas pueden ver beneficio en las reuniones y ayudar en la difusión entre su personal.

Otro factor puede ser el nivel de los temas. Es difícil poder complacer a todos en esto. Para algunos un tema puede ser muy avanzado y no poder seguir la sesión por ello; para otros puede ser demasiado básico y sentir que la reunión no le aporta ningún beneficio (por no aprender algo nuevo). Lo que se podría hacer es presentar los temas en más de una reunión y tratar de cubrir un nivel en cada una. Por ejemplo: Tecnología X introducción, intermedio y avanzado. Esto no será posible para todos los temas; y para los que sí, será difícil contar con la disponibilidad del ponente.

Al igual que el nivel de los temas. Es difícil tratar un tema sobre el cual la mayoría se sienta identificado. A veces son sobre tecnología nueva y no les aporta conocimiento necesario para ser mejores en su trabajo actual. O el caso contrario, cuando se tratan tecnologías viejas que ya no utilizan en sus proyectos.

El factor principal sobre la falta de participación de desarrolladores profesionales es que no ven un beneficio en asistir o exponer en los grupos de usuarios. Los beneficios personales que se pueden obtener dependen de cada quien. El beneficio colectivo que se busca es el de compartir el conocimiento, experiencias y pasar un buen rato con gente que tiene intereses en común (la comunidad).

lunes, enero 07, 2013

¿Cómo vas?

En ocasiones, me ha tocado trabajar con clientes que constantemente están preguntando sobre el avance de alguna característica que (prácticamente) se acaba de solicitar. No se refieren al progreso del proyecto o algún modulo, sino a la tarea individual que puede tomar unas cuantas horas solamente.

Problema
Por un lado, esto llega a ser cansado para el equipo. Es molesto que te pregunten una y otra vez lo mismo, más aun si el tiempo que te tomas en contestar hace que la tarea sencilla te tome un poco más (esto a su vez provoca más preguntas sobre el estatus). El “¿Cómo vas?” constante desmotiva porque pone bajo estrés al equipo, evitando la creatividad. No permite que busquen nuevas y mejores soluciones para los problemas que se tratan de resolver. Esto puede llevar a que crezca la deuda técnica del proyecto, que a la larga puede resultar en costo de tiempo y dinero.

Por otro lado, puede causar frustración en el cliente porque siente que no se avanza en lo que se necesita. Al estar preguntando contantemente sobre el avance del proyecto y recibiendo respuestas del tipo “vamos donde mismo”, puede llegar a sentirse un estancamiento en el progreso.

Posible causa
Pasa cuando el cliente no tiene experiencia en trabajar con un equipo de desarrollo y (quizás) siente que es una forma de tener el proyecto bajo control.

Soluciones
Para evitarlo la solución obvia es hablar con el cliente para que evite esas interrupciones constantes. Sin embargo, en ocasiones, no es posible y aun cuando se hace no siempre se logra un cambio duradero. Algo que he intentado en esas situaciones es el dar estimaciones pesimistas. Con la intención de reducir las expectativas sobre el tiempo de entrega de la característica y evitar el ansia de verla terminada. Se debe tener cuidado en no exagerar en el pesimismo, no queremos que el cliente se nos vaya.

Otra cosa que intento es no contestar inmediatamente para así evitar la interrupción y al mismo tiempo ir acostumbrando al cliente a que cada pregunta puede tomar su tiempo de respuesta.

Si la situación continúa, lo otro que he hecho es contestar lo mismo a varias preguntas consecutivas, incluso aunque ya haya un poco de avance, para tratar de no alimentar esa necesidad de estar conociendo el más mínimo avance de algo que no es crítico como dando a entender que “no por mucho madrugar amanece más temprano”.

Esto he hecho para que se reduzcan los “¿Cómo vas?”; pero aun así, de pronto, aparecen.